Concurso Amanecer Zendalibros - Iberdrola
No
es otro dia cualquiera.
Me
acosté tarde. El trabajo en la oficina se ha vuelto infernal y no me
queda otra que traerme parte a casa para tenerlo todo organizado y
que no haya atrasos. Estoy reventado. A veces creo que voy a morir
cualquier dia de estos de la manera menos esperada. ¿A partir de qué
edad se considera que aún se es joven para irse al otro barrio? Y
para colmo Jonathan. Qué irritable está últimamente. Lo quiero
mucho, pero cuando se le cambia el carácter prefiero tenerle lejos.
Mañana es su aniversario, ¿qué le compro? Aún no tengo idea. Cena
romántica, nunca falla. Si es que en el fondo no sé lo que haría
sin él. Parece mentira que llevemos seis años ya. Cómo pasa el
tiempo. Asusta un poco. Ya sé, se me ocurre algo que podría
sorprenderle en la cena: ¡Pedirle matrimonio! No es que sea lo más
original del mundo precisamente, pero reirnos, nos reiremos seguro.
Lo hemos hablado en alguna que otra ocasión, lo de formalizar
nuestra relación y eso. Puede que sea el momento de dar el paso.
Realmente, ni él ni yo creemos que una firma en un juzgado nos vaya
a unir más pero, no sé, es más por el valor simbólico que el acto
en sí representa. Cuando acabe con estos dichosos informes que debo
corregir, he de ponerme a buscar una receta para la velada. No soy un
cocinillas pero algo me defiendo. De hecho, creo que tengo por aquí,
traspapelado sobre el escritorio, un trozo de papel donde anoté una
que vi por televisión. Y creo que puede estar bien. Espero que para
la cena esté cariñoso, como suele ser habitual. No me gusta verlo
de malos humos. Pero le pasa como a mi, el trabajo lo tiene un poco
estresado. Nos pasamos la vida luchando por conseguir una estabilidad
más o menos prolangada en el tiempo, para luego tener que pedir la
baja por estrés laboral. Ni una cosa ni la otra. Por fortuna, las
vacaciones están a la vuelta de la esquina, como quien dice. Es muy
probable que alquilemos un apartamento mono en la costa, como el
verano pasado. Y desconectar. Que la única preocupación sea la de
levantarnos temprano y de disfrutar de un maravilloso paseo por la
playa bajo las primeras luces del amanecer. Y evocar al amor. Sí,
creo que aceptará mi propuesta. Ya les contaré.
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